Os mistérios da comunicação. Por Claudio José Lopes Rodrigues.

Odylo, uma poesia. Por Celso Japiassu.

Discurso de Vargas Llosa no Prêmio Nobel. de Literatura.

Novos poemas de Carlos Alberto Jales.

Poemas de Sylvia Beirute.

A tarde, no futuro. De Celso Japiassu.

5 poemas de Carlos Alberto Jales.

A silhueta. De Celso Japiassu.

Réquiem sem música. De Edna St. Vincent Millay.

Retorno. De Celso Japiassu.

Um traço desenhado pelo vento. De Celso Japiassu.

O morto. Por Carlos Alberto Jales.

Sonha, de Celso Japiassu.

A crônica nossa de cada dia. Por Maria das Graças Targino.

Vidas, de Celso Japiassu.

Copacabana: poemas reunidos. De Celso Japiassu.

A menina que roubava livos. Por Maria das Graças Targino.

Dezessete Poemas Noturnos. Celso Japiassu

20 contos curtos de Paulo Maldonado.

O Itinerário dos Emigrantes, de CelsoJapiassu.

4 Poemas de Carlos Alberto Jales.

O Último Número, de Celso Japiassu.

Um poema de Rodrigo Souza Leão: Clarice Chopin.

Infância. De Paulo Mendes Campos.

Talento não é direito divino. Por Aline Santos.

Quatro novos poemas de Carlos Alberto Jales.

A morte de um pensador. Por Carlos Alberto Jales.

Moacir Japiassu: entrevista sobre o novo livro.

Quem será o tal Nonô? Crônica do novo livro de Moacir Japiassu.

As Pelejas de Ojuara, entrevista com Nei Leandro de Castro.

Os Horrores do Mundo. Por Clemente Rosas Ribeiro.

Alguns poemas de Carlos Alberto Jales.

Moacir Japiassu fala sobre seu novo livro: Quando Alegre Partiste.

O Evangelho segundo Jesus Cristo. Por Maria das Graças Targino.

Beócio, mentecapto e troglodita. Por Cláudio José Lopes Rodrigues.

Memórias do nosso tempo: De poetas, estrelas e flores. Por Clemente Rosas.

Dois contos do carnaval. Ângela Belmiro.

Obrigado, Quintanilha. Conto de Paulo Maldonado.

Um poema de Antonio Cisneros.

Cristo diante de Pilatos. Por Eça de Queiroz.

Poemas traduzidos: poetas de todos os tempos e lugares.

O Silêncio do Delator, de José Nêumanne.

As Dunas Vermelhas, de Nei Leandro de Castro. Resenha de Moacy Cirne.

Três poetas, o amor e o tempo.

Equívocos literários: poemas falsos de Brecht, Borges e Garcia Marquez.

Seis novos poemas de Nei Leandro de Castro.

Especial para Uma Coisa e Outra:Borges e seus mistérios, ensaio de José Nêumanne Pinto.

Como uivar para a lua sem a menor possibilidade de estrelas. Antonio Torres.

Alguns poemas de Fabricio Carpinejar.

Cinco céus. Franklin Alves.

Franklin Alves. Novos poemas.

As supresas do novo romance de Moacir Japiassu, por Nei Duclós.

Ode ao Fígado, de Pablo Neruda.

Entrevista: Moacir Japiassu fala sobre seu novo livro.

A biblioteca da literatura mundial.

O Parque, de Carlos Tavares.

Corpo. Conto de Rui Alão.

Notas de um antropólogo cansado, por Rui Alão.

Voltas em volta dos contratos de amor, de Pedro Galvão.

Corpo invisível, poema de Carlos Tavares.

Quando a cidade faz esquina com a escrita. Antonio Torres.

Dois contos de Paulo Maldonado.

Prelúdio a Conessa. Conto inédito de Carlos Tavares

Outros poemas de Marilda Soares.

O Farol e a Ilha, conto inédito de Carlos Tavares.

Poemas inéditos de Marilda Soares.

Adagio Negro, um conto de Carlos Tavares.

Marcos de Castro e A Santa do Cabaré.

Almandrade: um poema visual e quatro poemas escritos.

Literatura polonesa: um classico de Boleslaw Prus, numa tradução de Ruy Bello.

Em tradução de Sebastião Uchoa Leite, um velho (novo) poema de François Villon.

O que fazer diante de tantos livros que teríamos de ler. Gabriel Zaid.

Poemas de Moacy Cirne, poeta e cangaceiro.

Dois contos do poeta R. Leontino Filho.

Leontino Filho: Cinco Poemas.

Erotismo e paixão: Cinco Sentidos, conto de Helena Barreto.

A Retratista, conto de Bill Falcão.

Poemas de Silvana Guimarães.

A orelha de A Santa do Cabaré, por Fábio Lucas.

Fotopoemas de Niterói. Luís Sérgio dos Santos.

O Olhar de Borges, Livro dos Amores. Poemas de Jaime Vaz Brasil.

Poemas de Eric Ponty.

Poemas de Ana Merij.

A Absolvição das Formigas. Eduardo Ramos, à moda de José Saramago .

Quanta confusão fazem em teu nome, poesia. Paulo Maldonado.

Na espera do amanhã, por Affonso Romano de Sant'Anna

O pior livro de todos os tempos, por Sergio Jedi

Três poetas de língua espanhola. Traduções e notas de Anibal Beça.

Anibal Beça, poeta amazônico: apresentação e a Suíte para os Habitantes da Noite.

Autobiografia da minha morte, por Jorge Vismara.

Os homens amam a guerra. Belíssimo poema de Affonso Romano
de Sant'Anna com traduções de
Fred Ellison e Nahuel Santana.

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ANIBAL BEÇA


ANIBAL BEÇA


Poeta, compositor y periodista brasileño, vive en la Amazónia, en Manaos, donde nació en 13/09/46. Autor entre otros, del libro "Suíte para os Habitantes da Noite", que recibió el premio nacional VI Prêmio Nestlé de Literatura Brasileira, concurriendo con 7.038 libros de todo Brazil. Fue también distinguido por el programa de la Fundação Biblioteca Nacional para la publicación de sus poemas reunidos, que salió en 1998, con el titulo "Banda da Asa".

Ha traducido poetas de lengua hispánica al portugués. Como efectivo militante de la causa de integración cultural latinoamericana es autor de los proyectos editoriales "Colección Pan-Amazónica" y Colección América del Sol" a salir por la Editorial Valer de Manaus. Es miembro de UBE - União Brasileira de Escritores; Sindicato de Escritores do Amazonas y Consultor de la Secretaria de Cultura e Turismo do Amazonas.

 

PASO DOBLE CON VALÉRY

 

Al lado de Stendhal
entre el rojo y negro
danzo un canto flamenco

 

En esa dualidad
me quedo del lado oriental
de la serpienteYing Yiang

 

Ella que muerde el rabo
de la síntesis dialéctica
sin principio ni fin

 

Lo que es bueno viene del mal
y lo que es malo viene del bien
y de la noche viene el día

 

La vida es una serpiente
Con su bote en anagrama:
serpent penser, present serpent

 

Danzo en dividida deuda
pero nunca me queda la duda
de que vivir vale la pena.

 

Traducción: Juan Calzadilla


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Es preciso urgente cortar los excedentes.
Nada de adiposidades.
Estamos en crisis.
Los adjetivos que me perdonen,
los sustantivos son más esbeltos.
Y la Nueva Era recomienda que seamos selectos.

 

Hay una pluma de golondrina volando sin rumbo
Hay un remolino que la proa nos hunde
Hay una ola marejada que no se escurre.

 

Es preciso poner un borracho en el timón del barco.
Que sepa de las mareas por el trago de las estrellas
Que sepa naufragar alzando un brindis
Y justo en los destrozos saberse príncipe
Salvo del rescaldo para el cetro de la palabra:
La parole est morte. Vive la parole!

 

Hay una pasión en cada esquina tuerta
Hay un resto de angustia celebrando la muerte
Hay un buey en el laberinto buscando la puerta.

 

Es preciso correr atrás de la utopia que se hizo distante
Para que ella vuelva habitar los días más comunes,
Y haga que el sueño se parezca al sueño,
incluso bajo el manto pesimista de la niebla,
afilando el sable en la piedra que restó de la cascada.
!Ah, nubes rojas, derramad vuestra lluvia de fuego!

 

Hay un canto entreverado en la garganta
Hay un ahogo que ya no me espanta
Hay un espejo que ya no me encanta.

 

Es preciso huir del tiempo perdido.
El que se quedó atrás se encantó con la serpiente,
y todos los días buscamos nuevos corredores:
senderos renovados para las huellas recientes.
Salvemos aquí la pareja de los pies que soportan el yugo
en esse itinerario del ahora recogiendo ayeres.

 

Hay un solitario en la mesa de un bar
Hay un suicida en la vorágine del mar
Hay un reclamante del verbo amar.

 

Es preciso, finalmente, apasionarse todos los días.
Experimentar el gesto en el cuerpo de la amada
imprimir en el tacto el tatuaje sereno
para que se fije perenne cuando sea saudade:
la vida se amplia en un flash de cosas pequeñitas,
y el que subsistir son ecos de melodia transitoria.

 

Hay un deseo que viene con rumor
Hay una pasión salida de su color
Hay un amor en contravia del dolor.

 

Por eso anuncio el canto de mi tiempo

 


Traducción de César Toro Montalvo


Oblación

Alma que no enmohece
es aquella que se baña
en las corrientes lejanas
se vuelve espuma en el agua.

 

Lo cercano pone en muestra
todo y qualquier cardenillo
mancha doblada en las horas
y sin agua que la limpie

 

Agua dicha: buena dicha
bendita de mala suerte
alma que mece la vida
lleva el bordón y su corte.

 

La receta está en el tiempo
que limpia todas las marcas
y cubre en velo de niebla
la culpa de toda carga.

 

Encubierta por la brisa
el alma nueva descansa
rio que se va hacia el mar
lamiendo la sal de esa danza.

versión de Juan Pablo Roa.



Doble del alma

Ando errando por la vida
recogiendo pedazos
de lo que sobró de la caminata.

 

Pedazos olvidados
por ahí
evanescentes
en la soledad de las brumas.

 

Hay un desierto de cosas y palabras
albergado
en el bazar de una casbah
donde anuncian mi precio
en una subasta de partes
remanentes de este cuerpo.

 

Pregonan mi precio mínimo
Y ni así
consigo que me compren.

 

He perdido las alas en Alabama
en una sesión de blues y ragtime:
el otro tenía un Royal straight flush;
de los pies sólo me quedan las uñas
estas que ves como collar
arañando mi cuello.

 

De las manos apenas los muñones
con los cuales rasguño
mi escritura en el barro.

 

Los ojos los lancé a los peces
para aumentar la carga de fosfato;
la lengua que hablo ahora
me fue concedida
en los fuegos de santelmo.

 

- ¿ Y el cartél en la frente?
- Escrito en sánscrito,
pero traduzco:

 

Se vende el cuerpo, y el alma va de yapa.

Versión de Norma Wanless



Arreglo

En la orilla de esta que amamos
ciertamente bañaremos
- en agua no apuntada en la agenda ­
el compromiso de partida.

 

Inevitable (des)encuentro combinado:
no habrá retrazos
ni modificación de plazos
ni cheques post-fechados.

 

Aunque nada sea acordado
el prestamista vendrá com su alfanje
a cortar la prestación de la hora
palidecer crepúsculos
oscurecer auroras
cegar los ojos de ver
enmudecer la voz del habla
a parar el gesto, el beso,
la mano que acaricia, y a recoger
la piedra del quehacer.
Puesto que está finalizado y no es
necesario empujarla.

 

Soy hipócrita, si digo
que la quiero ahora.

 

¿ Quien lo dirá?

No es por nada
que de nada nada hice
y mucho no sé
si mucho hiciera todavia.

 

La melodía que me toca
Llega com sonidos
de adagio lento y recurrente
contrarios a mudanzas y velocidades.

 

Siempre me sube en mi ritmo
Y aún me faltan muchos versos.
Por tanto, entrañable amiga,
noche de mi Noche,
me encuentro lleno de deudas y
no tengo vocación moratoria.
(aunque hasta hoy
haya vivido en concordato).

 

No
No es por nada no.
Es que hoy me desperté
Com un sentimiento
Tan insolvente.

Versión de Norma Wanless.

 

SEÑORA

En el calmo cuello poso mis secretos
señora que conoces mis flaquezas.
Convoco vostra ayuda al que antecedo
en la lira de dudas y sorpresas.

 

No sé si el vero verso del degredo
viene albergado o presa de represa
de frías aguas íntimas del miedo
lavando el hado oscuro en la tristeza.

 

El depresivo rostro no mostrado
esplende en vuestro espejo que me abriga
lluvia de sal lamiendo ojos aislados.

 

Aguas que son rocío de fatiga
de recurrientes gotas despejadas
vuestras manos regando, amada amiga.

 

II

 

En calmo cuello mis secretos poso
señora que conoce mis senderos.
Convoco vuestra ayuda en los destrozos
para vivir la vida por entero.

 

No sé si el vero verso en que reposo
viene ahogado en profondo atascadero
Mas tengo la certeza que en mi foso
nunca si ahonda el trato compañero.

 

El depresivo rostro no mostrado
esplende en vuestro espejo que me abriga
lamiendo la sal de ojos despojados

 

Aguas que son llovizna de fatiga
de recurrentes gotas despejadas
vuestras manos regando, amada amiga.


Traducción: Juan Calzadilla

 

De la bolsa y su asa

 

Es de barro esta bolsa que retiro
para subir la cuesta (como la piedra
que Sísifo aún empuja todos los dias)
en un viaje lleno de secuelas.

 

No hay como negar tantos espinos
como en la travesía turbia de misterios
que se van descubriendo en los caminos:
la mano negada, el hambre, el vituperio,

 

el rito solidario que olvidamos
a cambio de vanidades transitorias.
Somos de barro y a él volveremos.

 

La verdad del hombre y de su hora
viene com bolsa y asa, de esto sabemos,
más el peso del cuerpo y su historia.

Versión de Norma Wanless



Nocturno para Violines y Clarinete

Este desierto de ceniza que me acosa
como un puño de nubes
transitorias de urgencias grávidas
en el aroma de las granadas.

 

Este vago desierto que te esparce
por esa vaga niebla
senda de sombra y sándalo soñados
voracidad de la noche

 

Sé que vendrás con tus cabellos negros
gitana viajera
a calmar mi solitud

 

Sé que vendrás por fin leve palmera
y te saludaré
con mi brillante caftán de espiga.

Versión de Margarito Cuéllar

 

CANTIGA DEL SABADO

Quiero escribir un poema
leve en el dorso dorado
que clave en versos perennes
mi veneno tatuado.

 

Un veneno de pasión
de aroma fuerte y sereno
que se disperse en el alma
tomando todo el terreno.

 

La falta que tú me haces

me lleva en esta canción
a rozar un canto erótico
en tu cuerpo mi tesón.

 

Y comienzo por tus labios
pastores de tus misterios.
soplo suave en la brasa
del beso que tanto quiero

 

Del medio de estas colinas
al regazo mas mojado
me ahogo y te bebo toda
Ay! concha de este encrespado.

 

Sentir la sal del banquete
el bochorno de tu vientre
tu aroma que me alucina
ensaña seña serpiente.

 

Sábado de bendiciones
bacante de su color
de vino tinto rascante
las uvas de nuestro amor.

Traducción: Margarito Cuéllar

 

Poema Cíclico

La trabe de mis ojos
es polen de crisantemos:
púas cronológicas
Metro a metro la flecha ideográfica
abre comillas al viento:
mandala vertical

 

Quién me confiere
esas alas nubladas
de arcángel del limbo?

 

Ah tiempo adiposo
la marca de tu rasgo
boligráfico
abre más una carretera
paralela a las estrías del sueño

 

He que la pálpebra de paja
se presenta:
de mis ojos saltan
pájaros ariscos

 

prontos a desflorar begonias
en septiembre
y 38 punteros
(rubis ciclotímicos del silencio)
acupunturan poros fóbicos

 

Calendas
la lengua del espejo
(espectador anónimo)
muéstrame por entero:
vital consejo
entre el sudario que me hospeda
y la angustia que me habita

 

La miración flota narcisicamente
el rasto de la sílaba
y el grano onomástico susurra:
Anibal

 

Cuán particular este silencio
(bies oculto)
que me sabe desnudo
encallado en atascadero:
lecho circunscrito

 

a las algas de mi avieso

 

Sin embargo
traigo siempre en el alforja
un fardo de estrellas:
me sé estibador
de ese muelle de agonía
atareado Sísifo.

 

Versión del autor

 

Borracho

 

Llegado acá en los vientos de un insomnio
tercera imagen mía de esas sombras
y por las madrugadas traigo el cáliz
de la liturgia de las noches pálidas.

 

Sé por quien bebo el trago de mi pánico;
sé por quien brindo el trago de mi carne;
y aun así no sé por quien me traigo.
Nada más sé que el tímido compás

 

a arder por la garganta hondo y agrio
guardando las tinieblas de esas noches.
Sé que soy en la espina que me clavo,

 

ya no me sé en los sorbos que me anulan.
Sé de ese sol que borracho me engaña
en mi ensuciado cálix de cúmulos.

Versión de Thiago de Mello



Aníbal Beça: en la tradición del Haikú

Nota y traducción de Juan Carlos Galeano*

Brasileño, nacido en Manaus, estado de Amazonas, a Aníbal Beça se le conoce ampliamente como uno de los renovadores de la poesía amazonense. Entre sus libros principales se cuentan Convite Frugal (1966); Filhos da Várzea (1984)y Suíte para os habitantes da noite (1995); este último, un poemario de gran experimentación melódica y semántica galardonado con el premio nacional Nestlé en 1995. Mas también se destaca Beça por su práctica del haikú. En dicha factura poética, por su refinamiento y modo místico de contemplación, el universo de los seres de la naturaleza y el paisaje civilizado se hacen uno. Sin duda, este registro novedoso de su lírica lo inserta de modo importante en la misma tradición que cultivaran en el siglo XX Ezra Pound y los demás imaginistas norteamericanos; y en México, José Juan Tablada y Efrén Rebolledo. (En el brasil amazónico, Beça, al igual que otros poetas amazónicos de Brasil como Luiz Bacellar y Jorge Tufic, aclimatan el haikú). Los haikús de Beça, que presentamos en su versión española, son del libro "Hojas de la Selva"" (Editorial Valer, edición portugués-español), además de ofrecernos la iluminación súbita (el estado satori propio de este modo poético originalmente japonés) capaces de implicarnos en un eterno presente con los seres de la naturaleza, conllevan también de modo magistralmente suyo un diálogo con la naturaleza y el humor del aquí y el ahora propios de los paisajes naturales y culturales del Amazonas y Brasil.

*Juan Carlos Galeano, poeta y ensayista colombiano, es profesor de literatura en la Universidad de la Florida en Estados Unidos.




1

Cornos luminosos
de touro miúra escondido:
A lua crescente.

 

Luminosos cuernos
del miura escondido:
luna creciente.

 

2

 

No céu da campina
as nuvens passam ligeiras:
no pasto, ovelhas calmas.

 

En el cielo de la llanura
pastan las nubes:
en la hierba, ovejas calmas.

 

3

 

O vento assovia
leve canção ondulada:
na tarde, crisântemos.

 

Silba el viento
rizos de canciones leves:
en la tarde, los crisantemos.

 

4

 

Frente ao copo d’água
velho marinheiro sonha:
ainda volta ao mar?

 

Frente al vaso de agua
el viejo capitán sueña:
¿aún vuelta al mar?

 

5

 

Noitinha comprida
lua dá bom-dia ao sol:
dois pardais no ninho.

 

Larga noche
la luna saluda al sol:
dos gorriones en el nido.

 

6

 

Essa mesma estrela
estava lá tão brilhante:
primeira paixão!

 

Esa misma estrella
allá brillaba lo mismo:
¡pasión primera!

 

7

 

Antes da chuva
Uma folha bate à porta:
vento de outono

 

Antes de la lluvia
una hoja llega a la puerta:
viento de otoño.

 

8

 

Lua alcoviteira:
Ainda hoje é testemunha
de juras da paixão

 

Luna celestina:
todavía es testiga
de juras apasionadas

 

9

 

Abro o armário e vejo
nos sapatos meus caminhos:
Qual, no último passeio?

 

Al abrir el armario,
veo caminos en mis zapatos:
¿Cuál, en mi último viaje?

 

10

 

Tempo de anelzinho:
-Põe o teu dentro do meu
não diga a ninguém.

 

Anillito de amores:
- deja entrar mi dedito
y no le digas a nadie.

 

11

 

Ao chegar da rua
os olhos do cão me dizem:
entre com ternura.

 

Al llegar a la puerta
la mirada tierna del perro
me invita a pasar.

 

12

 

No céu enfeitado,
papagaio de papel:
também vou no vôo

 

El cielo colorido

se llena de cometas:
voy en su vuelo.

 

13

Fugiu me da mão
no vento entre folhas secas:
a carta esperada.

Se voló de mi mano
entre hojas secas:
la carta esperada.

 

14

Chuva de verão
passou. Pousa um passarinho
no chão de tijolo.

 

La lluvia cesó:
un pajarito se posa
en las baldosas del patio.

 

15

No muro do tanque
o sol reflete narcisos
desse espelho d’água

En el muro de la alberca
refleja narcisos el sol
del espejo de agua

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